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jueves, 9 de mayo de 2013

Dimorfismo sexual

Como es general entre las pelecaniformes, ambos sexos tienen, en el ibis eremita, similar plumaje. De hecho, la única diferencia es que los machos son ligeramente mayores que las hembras. Por ejemplo, las alas son algo mayores, aunque existe solape (403-420 vs. 390-408 mm). Como otros ibis coloniales, los machos tienen también picos más largos.
Foto Brian Stone
Babbitt et al. (2007) realizaron un análisis del dimorfismo sexual en ibis empleando datos de 16 especies para las que había suficientes datos disponibles. Encontraron que el grado de dimorfismo sexual en el pico estaba asociado positivamente con su comportamiento colonial (r = 0.68, P = 0.005). Sin embargo, el dimorfismo sexual no estaba asociado al gregarismo en la alimentación (r = 0.36, P = 0.18). Por otra parte, la reproducción colonial y el gregarismo en la busqueda de alimento estaban correlacionados (r = 0.55, P = 0.03) con el otro, pero menos que entre el dimorfismo sexual y la reproducción colonial.
Esto significa que en las especies de ibis con reproducción gregaria, como el ibis eremita, los machos tienden a tener picos más largos que las hembras. Parece que los machos con mayores picos tienen más éxito atrayendo a una pareja.

Además, como vemos en la siguiente tabla, existen diferencias entre la población oriental y la occidental, aunque se desconoce la razón. 

Población
Longitud del pico en el macho
Longitud del pico en la hembra
Marruecos
141,1 mm
133,5 mm
Turquía
129,0 mm
123,6 mm


En ambas poblaciones se aprecia la diferencia entre sexos, aunque es tan pequeña, en torno al 5%, que no es fácil de ser percibida a simple vista en el campo.



References
Babbitt, Gregory A.; Frederick & Peter C. (2007). Selection for sexual bill dimorphism in ibises: an evaluation of hypotheses. Waterbirds 30 (2): 199–206.
Siegfried, W.R. (1972). Discrete breeding and wintering areas of the Waldrapp Geronticus eremita (L.). Bulletin of the British Ornithologists' Club 92: 102–103.
Brown, L. H., Urban, E. K., & Newman, K. (1982). The birds of Africa. Vol I.

sábado, 25 de agosto de 2012

La coloración de las plumas de las aves


Una característica destacable del plumaje del ibis eremita es su iridiscencia, que parecen negras a gran distancia o en malas condiciones de luz, pero que, cuando la luz del sol incide sobre ellas, hace que aparezcan coloraciones púrpuras y azuladas.

¿A qué se deben esas diferencias de percepción? ¿Cómo se forman, pues, los colores de las plumas de las aves?

En principio, la coloración de las plumas es de dos tipos: por pigmentación y por la microestructura particular de ciertas partes de las plumas. La combinación de ambos fenómenos ópticos permite una gran variedad de colores.

Colores pigmentarios
Algunos pigmentos, como las melaninas (eumelanina para el negro y el gris, feomelaninas para el marrón y el beige) entre otras, son sintetizadas por el ave. Algunos pigmentos son exclusivos de determinados taxones. Así las Psittacidae sintetizan la psitacofulvina roja y los turacos crean dos pigmentos porfíricos con un núcleo de cobre, la turacina roja y la turacoverdina, que es el único pigmento auténticamente verde conocido entre las aves.

Otras substancias, como los carotenoides se obtienen, generalmente, a través de la alimentación. Por ejemplo, los flamencos o las espátulas rosadas encuentran estos pigmentos en los pequeños crustáceos de los que se alimentan. Por ello, la coloración puede depender del hábitat y de la estación.

Colores estructurales
Estructura de una barba de pluma (de Wikipedia)
El físico John Tyndall describió el efecto que lleva su nombre para explicar diversos fenómenos de dispersión. El premio Nobel de Física John Strutt, barón de Rayleigh, explicó matemáticamente el efecto que se conoce como difusión Rayleigh que explica, por ejemplo, el color del cielo.
Este efecto se manifiesta, en las plumas de las aves, cuando los rayos incidentes se encuentran con microgránulos dispersos de melanina. Estos microgránulos reflejan las ondas más cortas, las azules, y dejan pasar los rayos de mayor longitud de onda.
Una parte de estos puede ser reflejada, a su vez, por los pigmentos situados bajo los microgránulos (en el caso de ser amarillos, darían plumas verdes), mientras el resto de las longitudes de onda es absorbido por la melanina concentrada del fondo (ver figura).

Entre las psittácidas, el azul se produce gracias a una estructura particular de las plumas denominada estructura de Dyck.

Llegamos, por fin, a la iridiscencia de las plumas del ibis eremita. Esta se produce por redes de microláminas. La melanina absorbe la luz dando la coloración negra, y las microláminas reflejan todo el espectro del arco iris, cuando la estructura de microgránulos tan sólo reflejaba el azul.

viernes, 28 de octubre de 2011

Alimentación del ibis eremita

El ibis eremita es un depredador de pequeñas presas, tanto vertebradas como invertebradas que encuentra entre las ramas de los arbustos y en el suelo, tanto en la superficie como bajo la arena. Se han realizado estudios de dieta tanto en la población occidental como en la oriental.


En la población occidental, el análisis de cerca de 120 muestras fecales confirmó lo arriba mencionado. Abundaban las vértebras de lagarto y las mandíbulas de insectos, concretamente de coleópteros adultos y de larvas de coleópteros y lepidópteros.
Aylal con un escorpión recién capturado
(foto Victor García Matarranz)
Paralelamente se había realizado un estudio en cautividad que buscaba evaluar la detectabilidad de los diferentes tipos de presas en las heces. Así, resulta que si bien un lagarto típico aporta cinco veces más biomasa que un escarabajo, parece ser que las probabilidades de detectar una vértebra en las heces es treinta veces menor que la de localizar una mandíbula quitinosa de un insecto. Por ello, la calibración de los hallazgos es muy delicada, porque estos factores de detectabilidad podrían variar, en el campo, con la época o la zona. 
Joven agama, una presa habitual para el ibis en Marruecos
En todo caso, parece que las presas más importantes por su contribución en biomasa son los lagartos. En particular, el área de Souss-Massa y Tamri es rica en especies de eslizón y de acantodáctilos y abundan mucho las ágamas. 
Entre los invertebrados, además de escarabajos y orugas, había presencia de caracoles, arañas, escorpiones e insectos (hormigas, chinches, moscas, ...). Combinando la tasa de detectabilidad de las presas con la frecuencia de aparición, se concluyó que los reptiles contribuían unas ocho o diez veces más a la dieta que los escarabajos.
Se analizó la diferente explotación de las presas en función de la época y se comprobó que durante la época de reproducción los ibis ingieren más coleópteros en proporción que reptiles. Esto puede tener diversas interpretaciones. Podría ocurrir que los adultos consuman estas presas in situ y transporten las más provechosas a los nidos. Pero también sucede que el hábitat de alimentación cerca de las colonias es menos productivo que otras áreas, por lo que los ibis cambian de área de alimentación en cuanto termina la reproducción.


Ibis capturando una langosta (foto César Javier Palacios)
Es curioso que no aparezcan en este estudio los saltamontes y langostas que, sin lugar a dudas, son presas de esta especie. Esto se debe, probablemente, al carácter explosivo de la dinámica poblacional de muchos ortópteros, que pueda hacer que su detección sea más aleatoria.



En la población oriental también se estudió la dieta para poder comprender la utilización del hábitat en función de la disponibilidad de presas.
En esta ocasión, tan sólo se había realizado una lista de presas basandose en el análisis de heces y en la observación directa. De nuevo los tenebriónidos encabezan la lista de presas junto a los acrídidos (langostas y saltamontes). Entre los pequeños vertebrados en el caso de los ibis de Palmira parece ser que pueden explotar localmente las altas concentraciones de jóvenes anuros.
Ibis a la caza de sapos en Palmira (foto Lubomir Peske)
Con anterioridad ya se había mencionado el consumo de anfibios e incluso de peces, por parte de los ibis de Bireçik y no debe de ser raro que, en los abrevaderos, aprovechen para capturar alguna presa acuática.
 Entre los reptiles, los agámidos son las presas más disponibles pero también consumen ofidios. Incluso se ha detectado el consumo intencionado de vegetales, como la trufa del desierto o los pistachos, cuando están disponibles.

El conocimiento de la dieta es de gran utilidad para poder estimar la calidad del hábitat de alimentación y comprender el uso del espacio que realizan los ibis.

jueves, 7 de julio de 2011

El aporte de agua

Aunque los ibis eremita viven en una zona relativamente árida y, probablemente, adquieren una buena parte del agua que necesitan de sus presas, también necesitan beber. Los adultos, con frecuencia, se aproximan a los ríos donde beben, descansan y se acicalan. De hecho, uno de los lugares más recomendados para avistar ibis eremitas es en la desembocadura del río Tamri.
Abrevadero para el ibis eremita, detalle y vista general 
con siete ibis alrededor. 

El aporte de agua a los pollos, parece ser vital. En particular cuando el alimento escasea o existen dificultades para que los padres lo busquen, es fácil que los pollos mueran antes deshidratados que de inanición.
Entre 1998 y 2002, se llevó a cabo un experimento con la colaboración del Parque Nacional de Souss-Massa, RSPB y SEO/BirdLife para evaluar la dependencia de este recurso. El diseño experimental sirvió para demostrar que la provisión  de agua dulce a pequeña escala cerca de las colonias de cría ocasionaba un aumento en la supervivencia de los pollos. El incremento era mayor en los años con escasas precipitaciones, pero fue positivo en todos los años.


Gracias a este experimento, desde 2003 se incorporó el aporte de agua dulce en abrevaderos disimulados cerca de las colonias donde los padres pueden aportar el líquido vital a sus pollos, lo que es probablemente uno de los factores del elevado éxito reproductor de las colonias.
Fuera de la época de reproducción, los ibis se mueven más dado que no tienen que volver periódicamente a los nidos, por lo que el acceso al agua no requiere desplazamientos específicos y costosos.


Smith, K. W., Aghnaj, A., El Bekkay, M., Oubrou, W., Ribi, M., Jimenez-Armesto, M. and Bowden, C. G. R. (2008) The provision of supplementary fresh water improves the breeding success of the globally threatened Northern Bald Ibis Geronticus eremita. Ibis, 150: 728-734.

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