Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Egipto. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de abril de 2013

Más sobre el ibis eremita en Egipto

En arqueología se denomina ostracon a un fragmento de piedra o de vasija en el que se ha realizado algún dibujo o escritura, lo que ocurría, por ejemplo, en el Antiguo Egipto, a modo de borrador o para el aprendizaje de la escritura o el dibujo. El hecho de que el dibujo aparezca completo define el ostracon, ya que si se tratara de una marca realizada en la cerámica antes de romperse, es probable que el dibujo no saliera completo.
En la excavación del yacimiento HK25 de  Hierakon aparecen muchos fragmentos de cerámica y, entre ellos, el ostracon que aparece en la imagen. Se trata, con mucha probabilidad, de un ibis eremita, ave que, como hemos visto, aparece con frecuencia en la iconografía egipcia representando el Aj.
Hierakon en griego, en egipcio Per-Nemty, constituye un conjunto de ruinas que abarcan un largo período, desde antes de la construcción de las pirámides al período romano.

Jíří Janák, egiptólogo checo apasionado por la historia del ibis eremita, narra en un reciente artículo publicado en la Enciclopedia de Egiptología de la UCLA que existen testimonios de tres especies de ibis en el antiguo Egipto: el ibis sagrado, el morito y el ibis eremita. Las imágenes de este último, fácil de reconocer por la forma del cuerpo, patas cortas, pico largo y curvado y el típico penacho de plumas en la nuca, se usaron en la escritura del nombre akh y las expresiones y nociones relacionadas.
Según este autor, se puede deducir, a partir de los conocimientos actuales, que en tiempos antiguos esta especie solía habitar en los acantilados rocosos de la orilla oriental del Nilo, esto es, un lugar ideal para designar el ideal de renacimiento y resurrección (el akhet). Así, los ibis eremitas podrían haber sido vistos como visitantes y mensajeros del otro mundo, manifestaciones terrenales del muerto bendecido (el akhu).

La imaginería del ibis eremita en el antiguo Egipto es precisa, exacta y elaborada en los periodos tempranos de la historia egipcia (hasta la fase final del tercer milenio antes de nuestra era). Más tarde, las representaciones de este ave se vuelven más esquemáticas y menos realistas. Así, no se nos presentan como una evidencia directa y convincente de la presencia de la especie. Probablemente, esta evolución se corresponda con el declive y la desaparición del ibis eremita del territorio. 

El mismo autor nos cuenta en otro artículo de la misma publicación cómo el concepto de akh apunta hacia muchos significados diferentes, relacionados con la muerte y el espíritu y es uno de los pilares de la religión egipcia antigua, apareciendo en muchos textos religiosos y en iconografías. Su significado básico está relacionado con la eficiencia y la relación recíproca que cruza las fronteras entre diferentes esferas.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El ibis eremita y la invención de la escritura

¿A que parece pillado por los pelos? Pero no, resulta que una de las primeras probables representaciones que se tienen de un ibis eremita es, también, uno de los primeros testimonios de escritura.

Aj, hacia -3400
Desde entonces un ibis crestado constituye el jeroglífico Aj o Akh, con un significado de "ser benéfico" y representando uno de los componentes del ser humano, según sus creencias. Concretamente, representa al espíritu de los muertos.
Un Aj en piedra. La representación junto al sol es muy frecuente, como vimos en otro post.

El símbolo puede parecerse a un ibis tocado por un nemes, como en las imágenes del dios ibis Thoth. De hecho, en las representaciones coloreadas, algunos de estos Ajs tienen patrones de coloración muy diferentes del ibis eremita, aunque todo puede ser una cuestión de abstracción. Lo cual puede ser lógico, al fin y al cabo, estamos hablando de espíritus, pero podría indicar que, desde los primeros tiempos, se llegó a perder la memoria del ave real y tan sólo persistió su idealización.

Imagen de un Aj con un disco solar, en un sarcófago de unos cuatro milenios de antigüedad. El copete de plumas ha aumentado, y se parece algo a un nemes.




Pesaje de las almas frente a Anubis, Thoth y el monstruo Ammyt, todos con el típico tocado nemes
Existen algunas momias de ibis eremita, de época predinástica, muy lejos de los cientos de miles de ibis sagrados momificados que han aparecido en necrópolis multitudinarias. Tal vez no fueron nunca demasiado abundantes en Egipto, pero su valor simbólico ha transcendido.

Más información sobre el ibis eremita en el antiguo Egipto.

domingo, 1 de mayo de 2011

La imagen del ibis eremita a lo largo de la historia


Northern bald ibis as Egyptian hieroglyph
Jeroglífico egipcio con una representación inconfundible de un ibis eremita



Espectacular ilustración de 1383 del libro de la ciudad de Waidhofen an der Thaya (Austria) que sugiere la existencia de estas aves en la zona.



Waldrapp aus Conrad GESNERs Vogelbuch, Ausgabe von 1669
Grabado de Ibis eremita (Corvus sylvaticus) del "Libro de las aves" de Conrad GESNER (1555). La costumbre de criar pollos de ibis eremita parece que era común, por lo que abundan en las ilustracionessegún algunos autores, animales con la cara emplumada y escasa cresta características de los jóvenes.

A la izquierda, ilustración de Ibis eremita en la Ornithologiae (1603) de Ulisse ALDROVANDI, con el nombre “Phalacrocorax ex Illyrio missus”, es decir "cuervo calvo procedente de Iliria". Phalacrocorax es el nombre originalmente dado al ibis eremita, pero luego fue transferido a los cormoranes por Mathurin Jacques Brisson en su Ornithologie de 1760. 
Para Linneo, en su Sistema Naturae de 1758, el ibis eremita era Upupa eremita y el cormorán, Pelecanus carbo.

Lámina muy interesante del Historiae Naturalis De Avibus Libri VI de John JONSTON (1657) ilustrado por Matthäus Merian, el Viejo. Recoge reproducciones invertidas de los grabados de Gesner y de Aldrovandi, pero no parece identificarlos como la misma especie. Las imágenes especulares son normales cuando se dibujaba una placa nueva a partir de una copia impresa.
Siguen apareciendo los nombres Corvus sylvaticus y Phalacrocorax. Queda claro que el cormorán figura como Corvus aquaticus, lo que reduce posibles confusiones. Recordemos que faltan todavía más de 100 años para el Sistema Naturae de Linneo en el que se establece la nomenclatura binomial. Los nombres latinos de las aves que figuran en la lámina tienen un carácter más o menos descriptivo, pero no siguen la norma de nombre genérico y específico que definiría el naturalista sueco.
Grabado de Clerge a partir de un dibujo de Vaillant de la Exploration Scientifique de l'Algerie: pendant les annees 1840, 1841, 1842  por A. GUICHENOT (1850)


Ilustración de Otto Kleinschmidt para el Naturgeschichte der Vögel Mitteleuropas de Johann Andreas NAUMANN, 1899




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...