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miércoles, 17 de agosto de 2011

Los nombres del ibis eremita (segunda parte)

En los tratados científicos el ibis ha sufrido multitud de cambios de nombres. Ya vimos que Gesner lo llamó Corvus sylvaticus, que Aldrovandi usó Phlacrocorax ex Illyrio missus y que Jonston conservó los dos nombres como si se tratara de dos especies diferentes.

Pierre Barrère, naturalista francés, publicó en 1745 su Ornithologiae Specimen Novum, sive Series Avium in Ruscinone, Pyrenaeis Montibus, atque in Galliâ Aequinoctiali Observatarum, in Classes, genera & species, novâ methodo, digesta. En ella hacía una peculiar clasificación de las aves por su pico y sus patas en la que lo denominó Arquatus sylvaticus, como si de un zarapito se tratara. 
El primer nombre binomial que le dio en 1758 Linneo fue Upupa eremita, pero en 1760 lo renombró como Corvus eremita. Este nombre proviene de su hábito de vivir en sitios más o menos inaccesibles, como un ermitaño, y por su aspecto venerable.
La revisión que Mathurin Jacques Brisson hizo de la taxonomía linneana en 1760 volvió a cambiarle en nombre por Coracia cristata
Algunas décadas después, Johann Matthäus Bechstein publicó una ilustración de un Waldrapp que sería una de las últimas por algún tiempo. La obra era Allgemeine Übersicht der Vögel, traducción al alemán del A general synopsis of birds de John Latham.

A partir de cierto punto, muchos autores descartaron que se tratara de una especie real y se llegó a pensar que el ave de Gesner era algún tipo de falsificación o una burda confusión con otro animal.

Algunas décadas más tarde, Frederich Wilhem Hemprich y Christian Gottfried Ehremberg, iniciaron, en 1820, una expedición por África Nororiental y Oriente Próximo. De entre los cerca de 34.000 especímenes de 4.000 especies animales,  llevaron dos ejemplares abatidos a orillas del Mar Rojo al Museum für Naturkunde de Berlín. Ignorando que hubiera descripciones anteriores los llamaron en principio Ibis comata. La muerte del Hemprich antes de acabar la expedición, en 1825, su compañero y amigo rebautizó a la especie como Ibis hemprichi en 1832 pero nunca publicó el trabajo. Eduard Rüppell, por su parte, divulgó el nombre Ibis comatus Ehremberg.
El género Geronticus fue creado por  Johann Georg Wagler en 1832 para la especie sudafricana. Este nombre proviene del griego γέρων, que significa anciano, por su cabeza pelada y arrugada. Pero no sería hasta 1849 que el ibis eremita entró en este género, pero, sorpresa, se mantuvo el nombre usado por Rüppell y, además, le atribuyeron a este la autoría (cuando él lo había hecho con Ehremberg). Así que Geronticus comatus Rüpell entró en escena. Por aquella época, Reichenbach la había llamado Comatibis comata, en un género nuevo, que continuó utilizándose durante más de un siglo.
Por entonces se descubrieron multitud de colonias en el Norte de África y en Oriente Próximo pero nadie relacionó esta especie con el ave desaparecida en Europa. Recordemos que muchos pensaban que se trataba de una mera falsificación o de algún tipo de error.
Wood-raven, de Albin
A finales del siglo XIX, el empresario y ornitólogo Henry Eeles Dresser publicó en su History of the Birds of Europe las láminas realizadas por Eleazar Albin más de un siglo antes. 
Esto permitió que, por fin, Lionel Walter Rothschild (el excéntrico banquero y zoólogo), Ernst Hartert (el conservador de ornitología del museo de Rothschild) y Otto Kleinschmidt (teólogo y ornitólogo alemán) publicaran que los ejemplares europeos ilustrados por Albin y los que procedían de Turquía pertenecían a la misma especie.
El título del artículo es elocuente:
Rothschild, W., E. Hartert & O. Kleinschimidt (1897): Comatibis eremita (Linn.), a European bird. Novitates. Zool. IV: 371-377.
El nombre específico acuñado por Linneo (eremita) se pudo mantener gracias a la ley de prioridad en taxonomía que garantiza el uso del nombre correcto más antiguo posible, pero el binomio empleado fue, durante mucho tiempo, Comatibis eremitaHartert y Rothschil eran editores de la revista Novitates Zoologicae, por lo que no tendrían dificultades en publicar el artículo, pero el descubrimiento, no por obvio, era menos importante, para resolver el galimatías al que había contribuido, sin duda, Aldrovandi con su interpretación de la obra de sus predecesores.
Por fin, para terminar el culebrón, prevaleció el género Geronticus como más antiguo y se estableció el nombre que actualmente utilizamos.


lunes, 15 de agosto de 2011

Los nombres del ibis eremita (primera parte)

Los nombres populares que recibe esta especie en los distintos lugares donde habita o ha habitado recientemente, hacen todos referencia a su físico o a su forma de desplazarse.


En árabe, el nombre más frecuente es أبو منجل, abu-minyal. El  prefijo abu, que significa "padre de", corresponde a lo que en la onomástica árabe se llama kunya, en ocasiones se usa como tratamiento de respeto (como el último rey de Granada Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī, que dio origen, en español, a Boabdil) pero también sirve para crear adjetivos o apodos, como por ejemplo  bu karsh ("el [padre] de la barriga" > barrigón); le sigue el la palabra hoz, por la forma del pico. EsteEste es el nombre que recibe en Marruecos, pero en Siria, en cambio, se le denomina طيور النوق, tuyur alnuq, ave camello, por su forma de caminar.


En el cabo de Bojador (رأس بوجدور ) hasta donde llegan los ibis juveniles en dispersión, un pescador saharaui nos facilitó otro nombre local, en español y muy gráfico: Gallina calva.


En Argelia, donde sobrevivió hasta recientemente, el nombre que da la Wikipedia en árabe es  بعيشا القرعة, Baisha la calva, aunque Amina Fellous da la versión mucho más razonable de Aisha la calva.


En Turquía el nombre que recibe es kelaynak; kel significa calva y ayna espejo. Pero si alguien que sepa turco lo pudiera confirmar ...


Dejando al lado la calva, su plumaje negro es responsable de varios nombres que lo relacionan con los cuervos. El nombre alemán, Waldrapp, significa cuervo de bosque, que coincide con el nombre Corvus sylvaticus dado por el naturalista suizo Conrad von Gesner. En estos tiempos prelinneanos, los libros científicos intentaban nombrar a las especies con una frase descriptiva lo más corta posible. Es probable, por tanto, que Gesner no tradujera ningún nombre vernáculo al latín sino que se limitara a describirlo de la forma más sencilla.
El nombre Eleazar Albin, en su Historia Natural de las Aves (1740), además de Waldrapp también menciona Steinrapp (cuervo de roca) como nombre vernáculo en Suiza.
Por otra parte, en tratados de caza medievales, como el Libro de la caza de las aves, de Pero López de Ayala (s. XIV) o el Libro de acetrería y montería de Juan Vallés (s.XVI), que lo copia del anterior, aparece como posible presa de los halcones el cuervo calvo, al que se le caza a braço tornado, es decir, haciendo volar al halcón una vez que la presa se ha levantado. Este cuervo calvo se supone que sería un nombre antiguo del ibis eremita; además, es equivalente al griego φαλακρό κοράκ Phalacrocorax que fue usado, por ejemplo, por Aldrovandi para a nuestro ibis  antes de que el naturalista y filósofo Mathurin Jacques Brisson lo utilizara para denominar a los cormoranes. 


domingo, 1 de mayo de 2011

La imagen del ibis eremita a lo largo de la historia


Northern bald ibis as Egyptian hieroglyph
Jeroglífico egipcio con una representación inconfundible de un ibis eremita



Espectacular ilustración de 1383 del libro de la ciudad de Waidhofen an der Thaya (Austria) que sugiere la existencia de estas aves en la zona.



Waldrapp aus Conrad GESNERs Vogelbuch, Ausgabe von 1669
Grabado de Ibis eremita (Corvus sylvaticus) del "Libro de las aves" de Conrad GESNER (1555). La costumbre de criar pollos de ibis eremita parece que era común, por lo que abundan en las ilustracionessegún algunos autores, animales con la cara emplumada y escasa cresta características de los jóvenes.

A la izquierda, ilustración de Ibis eremita en la Ornithologiae (1603) de Ulisse ALDROVANDI, con el nombre “Phalacrocorax ex Illyrio missus”, es decir "cuervo calvo procedente de Iliria". Phalacrocorax es el nombre originalmente dado al ibis eremita, pero luego fue transferido a los cormoranes por Mathurin Jacques Brisson en su Ornithologie de 1760. 
Para Linneo, en su Sistema Naturae de 1758, el ibis eremita era Upupa eremita y el cormorán, Pelecanus carbo.

Lámina muy interesante del Historiae Naturalis De Avibus Libri VI de John JONSTON (1657) ilustrado por Matthäus Merian, el Viejo. Recoge reproducciones invertidas de los grabados de Gesner y de Aldrovandi, pero no parece identificarlos como la misma especie. Las imágenes especulares son normales cuando se dibujaba una placa nueva a partir de una copia impresa.
Siguen apareciendo los nombres Corvus sylvaticus y Phalacrocorax. Queda claro que el cormorán figura como Corvus aquaticus, lo que reduce posibles confusiones. Recordemos que faltan todavía más de 100 años para el Sistema Naturae de Linneo en el que se establece la nomenclatura binomial. Los nombres latinos de las aves que figuran en la lámina tienen un carácter más o menos descriptivo, pero no siguen la norma de nombre genérico y específico que definiría el naturalista sueco.
Grabado de Clerge a partir de un dibujo de Vaillant de la Exploration Scientifique de l'Algerie: pendant les annees 1840, 1841, 1842  por A. GUICHENOT (1850)


Ilustración de Otto Kleinschmidt para el Naturgeschichte der Vögel Mitteleuropas de Johann Andreas NAUMANN, 1899




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