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sábado, 22 de diciembre de 2012

Heinrich Harder y sus animales del mundo primitivo

Heinrich Harder (1858-1935) fue un artista alemán dedicado principalmente al paisajismo, pero más conocido por las pinturas y esculturas de animales desaparecidos.
Así, ilustró una historia del planeta Tierra del naturalista Wilhelm Bolsche que aparición en la revista Die Gartenlaube. También realizó una serie de murales y esculturas para la fachada y el exterior del acuario del Zoo de Berlín.
Cubierta de la primera colección de
tarjetas de los animales del mundo
primitivo con dibujos de Heinrich Harder
A principios del siglo XX, la compañía de chocolates Reichardt regalaba una colección de tarjetas de animales prehistóricos, desaparecidos en tiempos históricos o, simplemente, raros, ya fuera por su apariencia o por su escasez. La colección, de nuevo con textos de Wilhelm Bolsche, llevaba el título de Tiere der Urwelt, "Animales del mundo primitivo".


Harder fue responsable de la realización de dos series de treinta láminas cada una. La segunda, realizada hacia 1920 incluía una imagen de ibis eremita probablemente inspirada en la ilustración de Otto Kleinschmidt que ya hemos visto en otras entradas de este blog. Kleinschmidt había participado en el descubrimiento de que el "mítico" Waldrapp era la misma especie que había sido descubierta en Oriente Próximo por Frederich Wilhem Hemprich y Christian Gottfried Ehremberg y Norte de África, con lo que se desató una "Waldrappmanía" a principios del siglo XX de la que, en cierto modo, esta lámina forma parte.
En el anverso simplemente nombra a la especie como Waldrapp, pero algunas descripciones de esta lámina explican que se trata de Geronticus balcanicus, presunto ancestro del actual ibis eremita (aunque probablemente se trata de la misma especie).Sin embargo, G. balcanicus se describió mucho después de la realización de la lámina.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Hartert y Jourdain, pioneros de la ornitología marroquí



Ya hemos hablado de Ernst Johann Otto Hartert (1859 – 1933) como coautor, junto a Rothschild Kleinschmidt, del descubrimiento que el cuervo selvático europeo era la misma especie que se había descrito en Oriente Próximo y Norte de África.
Harter fue conservador de aves del museo de Rothschild entre 1892 y 1929 y coeditor de la revista del museo Novitates Zoologicae. Realizó numerosas expediciones por Asia, África y América del Sur, y en particular a Marruecos, donde describió numerosas especies y subespecies en solitario o en coautoría con su patrón.

Francis Charles Robert Jourdain fue uno de los grandes ornitólogos británicos de principios del siglo XX. Nacido en 1865 siguió los pasos de su padre, siendo ordenado sacerdote anglicano a los 25 años ejerciendo primero como vicario y después como rector hasta retirarse a los 60 años. Sin embargo, desde que comenzó, con el principio del siglo, a participar en expediciones ornitológicas, esta fue su ocupación durante cada uno de los años del resto de su vida, hasta que falleció una semana antes de cumplir los 75 años.
Entre sus viajes, estuvo varias veces en el norte de África, particularmente en Marruecos, de los cuales escribió numerosos artículos. Fundador de la Oxford Ornithological Society y de la British Oological Association y miembro de varias organizaciones como la British Onrnithologists' Union, British Ornithologists' ClubInternational Ornithological Committee,  y miembro honorario de la American Ornithologists' Union y sociedades ornitológicas de Francia, Alemania, Holanda y Hungría. Fue, además, coautor del Handbook of the British Birds (1939-1941).

Ambos son coautores de A Hand-List of British Birds (1912), pero también hicieron, juntos y por separado, grandes aportaciones a la ornitología marroquí. En los siguientes artículos mencionan colonias, ya desaparecidas, de ibis eremita


  • Hartert, E. 1902. Einige kurze Notizen über die ögel der Gegend von Mazagan un Mittleren Marroko. Novit. Zool. 9:318-319, 322-339.

Menciona una colonia en Jorf Lasfar, junto a El Jadida, en el emplazamiento actual de un gran polígono y puerto de exportación de fosfatos.

  • Hartert, E. 1925. An ornithological journey in Morocco in 1924.  Bull. Soc. Hist. Nat. Maroc, 5: 271-304

Menciona una colonia cerca de Salé además de dos en en Medio Atlas, cerca de Azrou y en Ain Leuh.

  • Hartert, E. & F.C.R. Jourdain. 1923. The hitherto known birds of Marocco. Novit. Zool. 30: 91-146.

Vuelven a mencionar la colonia de Jorf Lasfar y además otra en Cap Tafelney, al sur de Essaouira, otra en el interior, en El Assara (Rehamna) en el río Oum Er-Rbia en el área de los Beni-Meskine

  • Jourdain, F.C.R. 1921. Les oiseaux de la forêt de Mamara et des environs de Rabat. Rev. franç. Orn. 13: 128-133, 149-153.

Dos colonias cerca de Salé (donde se encuentra la actual oficina del Programa Marruecos de BirdLife). Estas aves aparentemente iban a alimentarse a la Mamora, inmenso alcornocal  en el que se encontraban, por aquel entonces, águilas imperiales y abundaban las pintadas y las avutardas árabes.

  • Jourdain, F.C.R. 1929. Notes ornithologiques sur le Maroc et l'Algérie en 1928. Alauda 1: 173-178.
  • Hartert, E. 1933. Crossing the Great Atlas in Marocco in 1930. Novit. Zool. 38: 336-338.
  • Jourdain, F.C.R. 1934. The Bald Ibis (Comatibis eremita). Ool. Rec. 14: 2-5.


Las tres mencionan la misma localización cerca de El Hajeb, también en el Medio Atlas


    martes, 26 de junio de 2012

    Jan Jonston, 1657

    Jan Jonston
    (de Wikimedia)
    Jan Jonston nació en la República de las dos Naciones (Mancomunidad de Polonia Lituania, el estado europeo más extenso de su época) de padres escoceses. Después de estudiar en varios centros polacos, al ser calvinista no se le permitió estudiar en la prestigiosa universidad Jaguellónica, en la católica Cracovia, sino que marchó a Escocia a estudiar en la algo menos añeja universidad de Saint Andrews. Continuó formandose en varias universidades del Sacro Imperio Romano Germánico (hoy en Alemania y Holanda) para finalizar con estudios de botánica y medicina en Cambridge.
    La publicación de la Historiae naturalis de avibus libri VI cum aeneis figuris tuvo lugar en 1657 en Amsterdam, con ilustraciones de Matthäus Merian, el Viejo que son copia de otras anteriores. En realidad Merian había muerto en 1650, tras una larga enfermedad, por lo que las planchas debieron estar listas mucho antes. En esta obra se recoge toda la confusión acumulada hasta entonces acerca de los ibis eremitas.

    De nuevo una biblioteca virtual, esta de las universidades de Estrasburgo, nos permite consultar el texto completo.
    En este detalle de la lámina 47 ( la lámina completa la habíamos publicado anteriormente) podemos ver, de nuevo, las imágenes tomadas de Gesner y de Aldrovandi. Podemos ver que ambas figuras miran hacia la izquierda, por lo que están copiadas de sus respectivos originales (recordemos que Aldrovandi ya había incluido una copia del ave de Gesner). En la descripción se confirma la confusión. El ave de Aldrovandi se describe como un cormorán, y no parecen importar que no tenga los pies palmeados para que se le incluya entre los palmípedos. Sin embargo sí que hay comentarios en contra de incluir al ave de Gesner entre los palmípedos, pero ahí se quedó.

    En la misma biblioteca virtual de Estrasburgo aparece una obra denominada Recueil de Différens Oyseaux, Reptiles et Insectes que no es sino una colección de láminas realizadas por Merian de la obra de Jonston, como indica la nota manuscrita en una de las primeras páginas.
    A las láminas originales se les ha añadido un pequeño texto en francés, probablemente procedente de la edición francesa del Historiae naturalis. Una observación atenta parece indicar que las planchas han sido grabadas por segunda vez o tal vez retocadas, ya que hay mínimas diferencias en el plumaje, por ejemplo.


    Quienquiera que preparara las planchas añadió, entre ambas representaciones del ibis eremita, el nombre de Corbeau Hupe (en francés actual sería corbeau huppe, cuervo abubilla). Esta nota supone un reconocimiento de la semejanza de ambas especies y se diría que intenta reconciliarlas. No hemos encontrado rastro de la fecha de reedición de estas planchas.

    Si embargo, un siglo más tarde, un curioso personaje llamado François-Alexandre Aubert de La Chesnaye des Bois que se dedicó a recopilar un gran número de información de muy diversos campos y editarla en diccionarios. Su Dictionnaire raisonné universel des animaux, ou le règne animal, consistant en quadrupèdes, cétacés, oiseaux, reptiles, poissons, insectes, vers, etc. de 1759 (que incorpora los últimos sistemas publicados por autores contemporáneos como Linneo) incluye al corbeau de bois, cuervo de bosque, y cita textualmente a autores anteriores. Su corbeau hupé (es decir, cuervo encopetado) ya no es el mismo que aparece en el Recueil. No aparecen ilustraciones, pero la descripción que hace del animal es inconfundible. Menciona la confusión de algunos entre esta especie y el Phalacrocorax de los antiguos. La separación entre la especie y su nombre parece ya definitiva.

    domingo, 24 de junio de 2012

    Conrad Gesner, 1555

    Conrad Gesner
    (de Wikimedia)
    Conrad Gesner o Geßner fue un naturalista suizo de gran trascendencia en su época, considerado el padre de la zoología moderna por su obra Historiae animalium de más de 4.500 páginas en cinco volúmenes. Los cuatro primeros, dedicados a los mamíferos (Quadrupedes vivipares), cuadrúpedos ovíparos (Quadrupedes ovipares), aves  (Avium natura)  y  animales acuáticos (Piscium & aquatilium animantium natura) fueron publicados entre 1551 y 1558 y un quinto, dedicado a las serpientes y escorpiones, que se publicó a título póstumo. Los cuatro primeros volúmenes se reeditaron en alemán en 1563 con el título de Thierbuch. Se trata de uno de los primeros tratados de historia natural que incluye abundantes ilustraciones a color de animales en su entorno y el primero que incluye ilustraciones de fósiles.
    Gesner estudió en un buen número de ciudades europeas: Estrasburgo, Basilea, Montpelier o Bourges, además de en Zurich. Es el primer autor que describe clara e inequívocamente al ibis eremita. 



    El grabado de Gesner representa a un joven de ibis eremita de forma bastante realista.En la parte superior podemos ver la imagen en la edición latina y abajo en la edición alemana.


     La imagen fue copiada con posterioridad por Aldrovandi en su publicación de 1603 y  por John Jonston en la suya de 1657.
    Conrad Gesner murió de peste a los 49 años en una de las epidemias recurrentes que siguieron a la gran pandemia conocida como la peste negra.

    Para los interesados en la obra de Gesner, se encuentra escaneada en internet. El tercer tomo, Avium natura, se encuentra aquí.




    Pierre Belon, 1555

    Pierre Belon
    (de Wikimedia)
    Pierre Belon, no era un naturalista al uso en su época. Es el protagonista de uno de los primeros viajes científicos de la historia, por el Este del Mediterráneo y Oriente Próximo, incluyendo Grecia, Turquía, Arabia, Egipto, ... a lo largo de tres años, entre 1546 y 1549.
    Murió de forma violenta en circunstancias no aclaradas, asesinado en el Bois de Boulogne cuando regresaba al Chateau de Madrid, donde se alojaba.
    Considerado precursor de la anatomía comparada realizó un gran trabajo con L'Histoire de la nature des oyseaux que se encuentra disponible en línea. Sin embargo, su obra se vio eclipsada en comparación con la más completa Historia animalium de Conrad Gesner.

    En el capítulo dedicado al cormorán, Belon describe muy bien sus hábitos, sin duda habiéndolo observado en la naturaleza. Habla claramente de que es una de las escasas especies que, siendo palmípeda, se agarra a las ramas. Sin embargo, la ilustración, supuestamente tomada del natural, muestra un ave bien distinta.


    La postura erecta es totalmente impropia de los cormoranes y se trata claramente de un ave fisípeda, sin membrana interdigital. El perfil general muestra un ave más compacta, pero muy semejante al ibis eremita, salvo por el característico penacho de plumas.
    Parece que venía existiendo una cierta confusión entre el el ibis eremita y el cormorán, que se ha plasmado en el nombre genérico de este último. Para remediar la indecisión, Belon sentencia: Phalacrocorax & Coroni thalassios en Grec, Corvus aquaticus en Latin, Cormarant en Francoys. O sea, que el cuervo calvo (phalacrocorax) y la corneja marina (coroni thalassios) pasan a ser sinónimos. Otros autores, el primero de ellos Gesner, pero también Aldrovandi, intentarán profundizar en las diferencias, pero la semilla de la confusión ya estaba plantada.
    Sin embargo, Aldrovandi intenta remediar la incongruencia entre el texto y el dibujo de Belon y "retoca" la figura, dándole a las patas una flexión más propia de las representaciones de ciertas aves acuáticas y las membranas interdigitales que le faltan al original.
    Si vemos la imagen invertida (recordemos que las planchas se copiaban directamente de un trabajo ya impreso y que luego quedan al revés al imprimirlas, para ver la original pincha aquí) podemos ver que la cabeza se superpone casi perfectamente en las dos figuras y que el cuerpo presenta una ligera rotación para acomodarlo a sus nuevas patas, pero que básicamente guarda las mismas proporciones.

    Lo cual resuelve una duda: ¿qué ave es el Phalacrocorax bellonii? una quimera, un animal recompuesto a partir de partes de otros. Pero, ¿qué animal representa el grabado original de Belon? Como decíamos recuerda bastante al ibis eremita, pero la ausencia de las plumas de la nuca es frustrante y la descripción  que ofrece el texto es totalmente diferente. Posiblemente sí que reproduzca un ibis eremita y que el artista eliminara las plumas por considerarlas demasiado estrafalarias.

    Ulisse Aldrovandi, 1603

    Gregorio XIII fue un papa muy activo políticamente; además de estar detrás de las conjuras religiosas de su época, incluido el genocidio de hugonotes en Francia en la noche de San Bartolomé (24 de agosto de 1572), tampoco fue ajeno a las grandes guerras del momento, incitando a los reinos y repúblicas católicos contra el imperio turco y el reino de Inglaterra. Será recordado por ordenar la adopción del calendario que lleva su nombre, con la finalidad de evitar que la Navidad acabara cayendo en verano.

    Ulisse Aldrovandi
    (de Wikimedia)
    Además, resultó ser paisano y hermano de la madre de Ulisse Aldrovandi, lo que permitió que este fuera restituido de los cargos de los que se le había privado por disputas académicas y editara sus obras, realizadas en su mayor parte en la Universidad de su Bolonia natal. Inmerso en el turbulento mundo político-religioso, no es extraño que pasara también varios meses encarcelado por herejía. Sus viajes no fueron numerosos, destacando su peregrinación a Santiago de Compostela además de varios viajes por Italia. Murió a la avanzada edad de 82 años en Bolonia.

    Entre sus obras, destaca su Ornithologiae, editada en varios tomos y que podemos consultar esta magnífica obra en línea en la biblioteca virtual de la Universidad de Bolonia. El tercer tomo (1603) dedicado a las aves palmípedas incluye, en el capítulo LVI, a los Phalacrocorace, o cuervos acuáticos de Plinio. En el texto introductorio menciona, en varios idiomas, a especies dispares, pero considera claramente al grupo como acuático. Sin embargo, el capítulo anterior, dedicado al cormorán, Corvo aquatico, aclara como éste difiere del grupo siguiente. El folio 268 nos muestra la muy conocida y precisa imagen del Phalacrocorax ex Illyrio missus, es decir "cuervo calvo procedente de Iliria". La imagen muestra a un adulto de ibis eremita con un detalle notable.


    El capítulo siguente, en la página 270, nos depara una sorpresa, ya que Aldrovandi toma la imagen de Gesner (1555) de su Corvus sylvaticus, como si se tratara de una especie diferente. La impresión es especular respecto a la original, lo que es habitual cuando se copia una plancha de impresión a partir de una imagen impresa. La imagen de Gesner corresponde a un animal joven, con la cara emplumada, lo cual podría estar en el origen de la confusión.


    Evidentemente la inclusión de las dos versiones del ibis eremita en un tomo dedicado a las palmípedas no deja de ser extraño.
    Teniendo en cuenta que las posibilidades de verificación en aquella época eran más limitadas que en la actualidad, los autores se copiaban mutuamente, y con frecuencia intentaban discernir de qué especies trataban sus antecesores. Aldrovandi, que lógicamente recopilaría una buena parte de la información a partir de otros autores, cita también en el texto a Bellonius, que no es sino Pierre Belon. Este naturalista francés publicó, también en 1555, L'Histoire de la nature des oyseaux considerado uno de los primeros trabajos de anatomía comparada. La referencia a este autor es porque Aldrovandi incluye en el capítulo LVI a un segundo Phalacrocorax Bellonii, que en este caso es palmípedo y no fisípedo. La ilustración es un tanto confusa.


    ¿De qué especie se trata? Muchas de las ilustraciones que aparecen en el tomo son difíciles de atribuir a una especie concreta y esta es una de ellas. Ya hemos comentado que el capítulo anterior trataba del cormorán y además iba acompañado de una imagen indiscutible de esta especie. Serretas se encuentran también bien ilustradas en otros capítulos. ¿Qué es Phalacrocorax Bellonii?




    miércoles, 20 de junio de 2012

    San Galo, 1562

    San Galo en 1548, época de realización del manuscrito
    (de Wikimedia)
    La colección de códices digitalizados de la biblioteca de la abadía de San Galo (Sankt Gallen), en Suiza, una de las más antiguas y mejor nutridas bibliotecas del mundo, nos ofrece una obra singular de gran interés para conocer la distribución histórica del ibis eremita.

    La historia de la abadía ya es de por sí curiosa, dado que se mantuvo católica durante cerca de tres siglos, a pesar de que la ciudad había abrazado la reforma protestante. La fortificación de la abadía mantuvo las imágenes a salvo de las incursiones de los iconoclastas.

    A mediados del siglo XVI el príncipe-obispo Diethelm Blarer encargó al italiano Manfredo Barbarini Lupo, de Correggio, una serie de piezas corales a cuatro voces para las diferentes festividades religiosas del año. En 1562 la obra estaba terminada con textos del padre Heindrich Keller e iluminado en sus primeras páginas, por Kaspar Härtli, de Lindau, al norte del lago Constanza.

    Las ilustraciones muestran, en algunas páginas, numerosas imágenes de aves.

    La página número 5 muestra numerosas especies, como jilgueros, grajas, chochines, petirrojos, camachuelos, lavanderas o piquituertos, aunque algunas no son fáciles de identificar. 
    En el centro del pliego aparece una imagen de las más precisas, mostrando un ibis eremita joven, lo que muestra la familiaridad del artista con la especie.




    Fuente:
    Cod. Sang. 542, page 5, Stiftsbibliothek St. Gallen / Codices Electronici Sangallenses http://www.cesg.unifr.ch

    martes, 15 de mayo de 2012

    Waidhofen, 1383

    Waidhofen an der Thaya es una ciudad de la Baja Austria, no lejos de la frontera checa.
    Una imagen de 1383 del Stadtbuch (libro de la ciudad, documento medieval que recogía los principales acuerdos legales que rigen el municipio) representa un ibis eremita bastante fidedigno, a pesar de ciertas libertades artísticas. La cabeza negra sugiere que se trata de un joven que todavía no luce la calva típica de los adultos.


    En 1980 se editó en Austria un sello conmemorativo del 750 aniversario de la fundación de la ciudad, por valor de 2,5 Schilling que recogía la página principal del libro de la ciudad. 


    En los límites del distrito de Waidhofen existe un municipio-mercado (Marktgemeinde) denominado Vitis, del que existen indicios desde 1150, anteriores a la propia ciudad.
    En su escudo aparece una iglesia y, anidando en su tejado, un ave de cuello largo y negro plumaje, tal vez un ibis eremita.

    viernes, 7 de octubre de 2011

    La pequeña glaciación

    Con frecuencia se critica el intento de justificar un gran número de hechos históricos por causas climatológicas. Sin caer en el determinismo climático, somos muy conscientes de hasta qué punto el clima (y las buenas o malas cosechas, las epidemias o cualquier otro factor dependiente del mismo) influye en el presente.
    En un pasado no muy lejano, Europa pasó por una serie de notables cambios climáticos. A partir, aproximadamente, del siglo X, empezaron a suavizarse las temperaturas en el área del Atlántico Norte, lo que permitió que se cultivaran viñas en Inglaterra o que los vikingos expandieran su dominio y alcanzaran y colonizaran Groenlandia y partes de Terranova.

    Ruinas de la iglesia de Hvalsey, en la Groenlandia noruega. Los asentamientos vikingos establecidos a lo largo del periodo cálido medieval desaparecieron a principios del siglo XV en parte debido a las consecuencias de la pequeña edad de hielo.

    Este óptimo climático medieval permitió que la frontera agrícola ascendiera, que se cultivaran zonas más al norte y más altas en las montañas. Tanto el clima templado como la expansión de cultivos y pastizales probablemente ocasionó que algunas especies disfrutaran también de una cierta expansión. El nombre de Waldrapp (Cuervo de bosque) parece vincular al ibis eremita con ecosistemas que ahora nos parecen chocantes, pero tal vez en este período cálido medieval no fuera infrecuente en las áreas clareadas de los bosques alpinos.

     El clima en Europa comenzó entonces a enfriarse, a partir del s. XIII y desde la segunda mitad del siglo XVII hasta mediados del XIX el frío fue realmente intenso lo que se ha dado en llamar pequeña edad de hielo. Probablemente ese enfriamiento trajo consigo todo un cambio en los sistemas de producción, probablemente el abandono de cultivos en cotas elevadas, la pérdida de pastizales a favor de zonas boscosas. Además, la meteorología se haría más severa y la travesía de los Alpes para migrar hacia el sur, debió de suponer un mayor desafío. Por lo general, se le atribuye a este periodo frío un cierto papel, al menos parcial, en la extinción del ibis eremita en Europa central.

    La Mer de Glace desde Montenvers, región del Mont Blanc. A la izquierda, pintura realizada poco después del máximo de la pequeña edad del hielo y a la derecha, una foto de 2000. Se comprueban los diferentes niveles del hielo comparando dos mismos puntos. La pintura es de la Colección Gugelmann, Biblioteca Nacional Suiza, Berna; la foto de M. J. Hambrey, 2000.
    No cabe duda, sin embargo, que otros fenómenos de este largo periodo, como las incesantes guerras o la pandemia de peste negra del siglo XIV, con rebrotes durante los siguientes cuatro siglos, debieron influir en el despoblamiento de amplias zonas. Precisamente, no deja de resultar pintoresco el atavío de los médicos que se ocupaban de los apestados, con su máscara ornitomorfa... ¿representaría algún tipo de córvido? El pico es demasiado largo y curvado...
    La documentación divulgativa y científica sobre estos dos periodos es abundante, y trata de la extensión de los glaciares, los sedimentos, las inundaciones, sequías o grandes nevadas, las hambrunas o el precio de los cereales, todos ellos indicadores de la climatología.
    Waldrapp de Gesner

    Sin embargo, existe menos información sobre los cambios en la fauna silvestre, aunque parece que también, además de la desaparición del ibis eremita, se produjo la regresión de alguna perdiz del género Alectoris, llamada Steinhuhn en alemán (probablemente Alectoris graeca, Alpensteinhuhn), que aparentemente debía ser común en el valle del Rhin en el s. XVI. En la actualidad, las perdices de este género tienen una distribución bastante más meridional.

    La influencia de la pequeña edad del hielo en el sur de España parece que generó un aumento de los fríos y de las lluvias y a cambios en la vegetación esteparia que, según algunos autores, contribuiría a la desaparición del ibis en la Península Ibérica.

    sábado, 10 de septiembre de 2011

    El ibis eremita y la invención de la escritura

    ¿A que parece pillado por los pelos? Pero no, resulta que una de las primeras probables representaciones que se tienen de un ibis eremita es, también, uno de los primeros testimonios de escritura.

    Aj, hacia -3400
    Desde entonces un ibis crestado constituye el jeroglífico Aj o Akh, con un significado de "ser benéfico" y representando uno de los componentes del ser humano, según sus creencias. Concretamente, representa al espíritu de los muertos.
    Un Aj en piedra. La representación junto al sol es muy frecuente, como vimos en otro post.

    El símbolo puede parecerse a un ibis tocado por un nemes, como en las imágenes del dios ibis Thoth. De hecho, en las representaciones coloreadas, algunos de estos Ajs tienen patrones de coloración muy diferentes del ibis eremita, aunque todo puede ser una cuestión de abstracción. Lo cual puede ser lógico, al fin y al cabo, estamos hablando de espíritus, pero podría indicar que, desde los primeros tiempos, se llegó a perder la memoria del ave real y tan sólo persistió su idealización.

    Imagen de un Aj con un disco solar, en un sarcófago de unos cuatro milenios de antigüedad. El copete de plumas ha aumentado, y se parece algo a un nemes.




    Pesaje de las almas frente a Anubis, Thoth y el monstruo Ammyt, todos con el típico tocado nemes
    Existen algunas momias de ibis eremita, de época predinástica, muy lejos de los cientos de miles de ibis sagrados momificados que han aparecido en necrópolis multitudinarias. Tal vez no fueron nunca demasiado abundantes en Egipto, pero su valor simbólico ha transcendido.

    Más información sobre el ibis eremita en el antiguo Egipto.

    miércoles, 17 de agosto de 2011

    Los nombres del ibis eremita (segunda parte)

    En los tratados científicos el ibis ha sufrido multitud de cambios de nombres. Ya vimos que Gesner lo llamó Corvus sylvaticus, que Aldrovandi usó Phlacrocorax ex Illyrio missus y que Jonston conservó los dos nombres como si se tratara de dos especies diferentes.

    Pierre Barrère, naturalista francés, publicó en 1745 su Ornithologiae Specimen Novum, sive Series Avium in Ruscinone, Pyrenaeis Montibus, atque in Galliâ Aequinoctiali Observatarum, in Classes, genera & species, novâ methodo, digesta. En ella hacía una peculiar clasificación de las aves por su pico y sus patas en la que lo denominó Arquatus sylvaticus, como si de un zarapito se tratara. 
    El primer nombre binomial que le dio en 1758 Linneo fue Upupa eremita, pero en 1760 lo renombró como Corvus eremita. Este nombre proviene de su hábito de vivir en sitios más o menos inaccesibles, como un ermitaño, y por su aspecto venerable.
    La revisión que Mathurin Jacques Brisson hizo de la taxonomía linneana en 1760 volvió a cambiarle en nombre por Coracia cristata
    Algunas décadas después, Johann Matthäus Bechstein publicó una ilustración de un Waldrapp que sería una de las últimas por algún tiempo. La obra era Allgemeine Übersicht der Vögel, traducción al alemán del A general synopsis of birds de John Latham.

    A partir de cierto punto, muchos autores descartaron que se tratara de una especie real y se llegó a pensar que el ave de Gesner era algún tipo de falsificación o una burda confusión con otro animal.

    Algunas décadas más tarde, Frederich Wilhem Hemprich y Christian Gottfried Ehremberg, iniciaron, en 1820, una expedición por África Nororiental y Oriente Próximo. De entre los cerca de 34.000 especímenes de 4.000 especies animales,  llevaron dos ejemplares abatidos a orillas del Mar Rojo al Museum für Naturkunde de Berlín. Ignorando que hubiera descripciones anteriores los llamaron en principio Ibis comata. La muerte del Hemprich antes de acabar la expedición, en 1825, su compañero y amigo rebautizó a la especie como Ibis hemprichi en 1832 pero nunca publicó el trabajo. Eduard Rüppell, por su parte, divulgó el nombre Ibis comatus Ehremberg.
    El género Geronticus fue creado por  Johann Georg Wagler en 1832 para la especie sudafricana. Este nombre proviene del griego γέρων, que significa anciano, por su cabeza pelada y arrugada. Pero no sería hasta 1849 que el ibis eremita entró en este género, pero, sorpresa, se mantuvo el nombre usado por Rüppell y, además, le atribuyeron a este la autoría (cuando él lo había hecho con Ehremberg). Así que Geronticus comatus Rüpell entró en escena. Por aquella época, Reichenbach la había llamado Comatibis comata, en un género nuevo, que continuó utilizándose durante más de un siglo.
    Por entonces se descubrieron multitud de colonias en el Norte de África y en Oriente Próximo pero nadie relacionó esta especie con el ave desaparecida en Europa. Recordemos que muchos pensaban que se trataba de una mera falsificación o de algún tipo de error.
    Wood-raven, de Albin
    A finales del siglo XIX, el empresario y ornitólogo Henry Eeles Dresser publicó en su History of the Birds of Europe las láminas realizadas por Eleazar Albin más de un siglo antes. 
    Esto permitió que, por fin, Lionel Walter Rothschild (el excéntrico banquero y zoólogo), Ernst Hartert (el conservador de ornitología del museo de Rothschild) y Otto Kleinschmidt (teólogo y ornitólogo alemán) publicaran que los ejemplares europeos ilustrados por Albin y los que procedían de Turquía pertenecían a la misma especie.
    El título del artículo es elocuente:
    Rothschild, W., E. Hartert & O. Kleinschimidt (1897): Comatibis eremita (Linn.), a European bird. Novitates. Zool. IV: 371-377.
    El nombre específico acuñado por Linneo (eremita) se pudo mantener gracias a la ley de prioridad en taxonomía que garantiza el uso del nombre correcto más antiguo posible, pero el binomio empleado fue, durante mucho tiempo, Comatibis eremitaHartert y Rothschil eran editores de la revista Novitates Zoologicae, por lo que no tendrían dificultades en publicar el artículo, pero el descubrimiento, no por obvio, era menos importante, para resolver el galimatías al que había contribuido, sin duda, Aldrovandi con su interpretación de la obra de sus predecesores.
    Por fin, para terminar el culebrón, prevaleció el género Geronticus como más antiguo y se estableció el nombre que actualmente utilizamos.


    lunes, 15 de agosto de 2011

    Los nombres del ibis eremita (primera parte)

    Los nombres populares que recibe esta especie en los distintos lugares donde habita o ha habitado recientemente, hacen todos referencia a su físico o a su forma de desplazarse.


    En árabe, el nombre más frecuente es أبو منجل, abu-minyal. El  prefijo abu, que significa "padre de", corresponde a lo que en la onomástica árabe se llama kunya, en ocasiones se usa como tratamiento de respeto (como el último rey de Granada Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī, que dio origen, en español, a Boabdil) pero también sirve para crear adjetivos o apodos, como por ejemplo  bu karsh ("el [padre] de la barriga" > barrigón); le sigue el la palabra hoz, por la forma del pico. EsteEste es el nombre que recibe en Marruecos, pero en Siria, en cambio, se le denomina طيور النوق, tuyur alnuq, ave camello, por su forma de caminar.


    En el cabo de Bojador (رأس بوجدور ) hasta donde llegan los ibis juveniles en dispersión, un pescador saharaui nos facilitó otro nombre local, en español y muy gráfico: Gallina calva.


    En Argelia, donde sobrevivió hasta recientemente, el nombre que da la Wikipedia en árabe es  بعيشا القرعة, Baisha la calva, aunque Amina Fellous da la versión mucho más razonable de Aisha la calva.


    En Turquía el nombre que recibe es kelaynak; kel significa calva y ayna espejo. Pero si alguien que sepa turco lo pudiera confirmar ...


    Dejando al lado la calva, su plumaje negro es responsable de varios nombres que lo relacionan con los cuervos. El nombre alemán, Waldrapp, significa cuervo de bosque, que coincide con el nombre Corvus sylvaticus dado por el naturalista suizo Conrad von Gesner. En estos tiempos prelinneanos, los libros científicos intentaban nombrar a las especies con una frase descriptiva lo más corta posible. Es probable, por tanto, que Gesner no tradujera ningún nombre vernáculo al latín sino que se limitara a describirlo de la forma más sencilla.
    El nombre Eleazar Albin, en su Historia Natural de las Aves (1740), además de Waldrapp también menciona Steinrapp (cuervo de roca) como nombre vernáculo en Suiza.
    Por otra parte, en tratados de caza medievales, como el Libro de la caza de las aves, de Pero López de Ayala (s. XIV) o el Libro de acetrería y montería de Juan Vallés (s.XVI), que lo copia del anterior, aparece como posible presa de los halcones el cuervo calvo, al que se le caza a braço tornado, es decir, haciendo volar al halcón una vez que la presa se ha levantado. Este cuervo calvo se supone que sería un nombre antiguo del ibis eremita; además, es equivalente al griego φαλακρό κοράκ Phalacrocorax que fue usado, por ejemplo, por Aldrovandi para a nuestro ibis  antes de que el naturalista y filósofo Mathurin Jacques Brisson lo utilizara para denominar a los cormoranes. 


    miércoles, 25 de mayo de 2011

    Ibis eremita en Europa Central

    Ibis en el libro de la ciudad
     de Waidhofen
    Para algunos autores el ibis eremita es mencionado porPlinio el Viejo, en su libro X, como propio de los Alpes. 
    De lo sí que existe constancia es de que fue una de las primeras especies oficialmente protegidas en Europa cuando, en 1504, el príncipe-arzobispo de Salzburgo Leonhard von Keutschach decretó medidas de conservación. A partir de entonces siguieron otras normas de protección en Schlossberg, Graz, ...
    El ave debía estar muy extendida por Europa central. Además de las imágenes publicadas en libros de historia natural, como los de Gesner o Aldrovandi o la imagen capitular del libro de la ciudad de Waidhofen, existen otros testimonios gráficos del conocimiento del ibis en varias localidades, varias de ellas anteriores a los decretos de protección o a los mencionados libros.

    Por ejemplo, parte de la economía medieval de la ciudad de Burghausen, en Baviera (Alemania) dependía del tráfico fluvial de sal. En una ilustración sobre el pago de peajes de los barcos que transportaban la sal se pueden ver tres aves que bien podrían ser ibis eremitas sobrevolando la ciudad.

     Además, en una pintura bávara de finales del siglo XV de la colegiata de Rottenbuch que representa la oración de Cristo en el Monte de los Olivos, muestra, en la esquina inferior derecha, una clara representación de un ibis eremita joven.
    Como ya se ha mencionado, la abundancia de representaciones de ibis eremita inmaduros tenga su origen, probablemente, de que se recogieran pollos de los nidos y se criaran en cautividad. Se trata, probablemente, de la primera representación realista de un ejemplar de ibis eremita.
    También aparece en el Missale Romanum de 1582 que se conserva en Viena. En este artículo de Hans Kumerloeve que revisa la información sobre el género Geronticus   se pueden encontrar un buen número de láminas a partir del s. XVI, tanto científicas como simples iluminaciones de textos, como la del citado misal.


    Fresco muy deteriorado de la iglesia de Hrastovlje,
     en Eslovenia, que muestra un ave, tal vez un ibis 
    eremita, entre dos personas. 
    Por otra parte, al sur de los Alpes, en Eslovenia, existe una iglesia en Hrastovlje, donde se han conservado muy precariamente unos frescos de la misma época que podrían mostrar a un ibis eremita
    Esto podría reforzar la idea de que la especie se encontraba en esta región. De hecho, la ilustración de Aldrovandi del Phalacrocorax es Illyrio missus indicaba también la procedencia del ejemplar ilustrado (Illyria era el nombre latino de la parte occidental de la península balcánica, que incluiría la vecina Eslovenia).
    En lo que respecta a otras citas en Chequia, Eslovaquia o Polonia, una revisión de las posibles citas históricas de la especie revela que, sin que se pueda descartar que la especie visitara ocasionalmente estos países, las referencias documentales que se refieren presuntamente al ibis eremita puede que no sean fiables.




    Cuando, en 1899 apareció la ilustración  de Otto Kleinschmidt una pareja de ibis eremitas sobre unas ruinas de piedra contra un fondo de montañas alpinas, en el Naturgeschichte der Vögel Mitteleuropas de Naumann, la especie ya había desaparecido de Europa.
    Sin embargo, el propio Kleinschmidt había contribuido, en cierto modo, a resucitar al ibis eremita como ave europea, como constata el título del artículo que firmó con Rothschild y Hartert: Comatibis eremita (Linn.), a European bird.





    domingo, 1 de mayo de 2011

    Bireçik: mito, declive y conservación


    Bireçik tiene tanta historia que sus nombres se han sucedido a gran velocidad. Su situación estratégica junto al Eufrates ha facilitado el asentamiento de diferentes culturas. En un principio probablemente se llamó SeleuciaPara los griegos fue en principio Zeugma (Ζεύγμα) y más tarde, Birtha (Βίρθα) y Makedonópolis. Birtha es también la palabra aramea para castillo. También se le llamó Bir, durante las cruzadas Bila, en árabe al-Bīrā البيرا‎ y en kurdo Bêrecûg.
    En Bireçik cuentan la leyenda de que Noé, para verificar la existencia de tierra firme tras el diluvio soltó un ibis eremita que lo condujo hasta un lugar donde se instaló el patriarca con su familia. Ese lugar era Bireçik. Las personas construyeron un castillo en lo alto de un promontorio, los ibis, llamados en turco kelaynak, instalaron su colonia en el acantilado y la ciudad creció a sus pies.
    Al ibis se lo consideró un símbolo de renacimiento, de fertilidad. Cuando, tras la migración invernal que realizan las poblaciones orientales de esta especie, las aves regresaban a su colonia, se consideraba que el invierno tocaba a su fin y se celebraba una bienvenida en una fiesta a mediados de febrero.
    A orillas del Eufrates, los barqueros que garantizaban la travesía del río eran también garantes del respeto a los ibis que anidaban por cientos. Se consideraban, en cierto modo, herederos de la tradición náutica de Noé.

    Barqueros del Eufrates en Bireçik (foto Cafer Turkmen, 1954)
    Sin embargo, la construcción del puente sobre el Eufrates hizo que la profesión de barquero cayera en desuso, la inmigración aumentó y la tradición se fue perdiendo. Del mismo modo, el incremento de la actividad agrícola y la lucha contra el paludismo incrementó el uso de pesticidas lo que empezó a afectar seriamente a los ibis y la creciente población supuso un problema para las aves que anidaban en tan estrecha familiaridad.
    Nidos de ibis eremita en Bireçik, 1954
    Cuando Udo Hirsch visitó Bireçik en 1971 en una misión de WWF apenas quedaban treinta parejas y once juveniles, resto de una población de muchos cientos. Uno de los logros de Hirsch fue recuperar el festival de bienvenida a kelaynak, después de muchos años sin realizarse.
    Esta reducción alarmante, unida a la pérdida de efectivos que no regresaban de la migración invernal llevó al gobierno turco a tomar la dura medida de encerrar a la población turca durante una parte del año en un enorme aviario del que se permite salir a los animales durante la época propicia.
    Kelaynak, el ibis eremita, ha vuelto a ser un símbolo de Bireçik que constituye un lugar muy visitado por los turistas en Anatolia.
    Monumento al kelaynak, en Birecik


    La imagen del ibis eremita a lo largo de la historia


    Northern bald ibis as Egyptian hieroglyph
    Jeroglífico egipcio con una representación inconfundible de un ibis eremita



    Espectacular ilustración de 1383 del libro de la ciudad de Waidhofen an der Thaya (Austria) que sugiere la existencia de estas aves en la zona.



    Waldrapp aus Conrad GESNERs Vogelbuch, Ausgabe von 1669
    Grabado de Ibis eremita (Corvus sylvaticus) del "Libro de las aves" de Conrad GESNER (1555). La costumbre de criar pollos de ibis eremita parece que era común, por lo que abundan en las ilustracionessegún algunos autores, animales con la cara emplumada y escasa cresta características de los jóvenes.

    A la izquierda, ilustración de Ibis eremita en la Ornithologiae (1603) de Ulisse ALDROVANDI, con el nombre “Phalacrocorax ex Illyrio missus”, es decir "cuervo calvo procedente de Iliria". Phalacrocorax es el nombre originalmente dado al ibis eremita, pero luego fue transferido a los cormoranes por Mathurin Jacques Brisson en su Ornithologie de 1760. 
    Para Linneo, en su Sistema Naturae de 1758, el ibis eremita era Upupa eremita y el cormorán, Pelecanus carbo.

    Lámina muy interesante del Historiae Naturalis De Avibus Libri VI de John JONSTON (1657) ilustrado por Matthäus Merian, el Viejo. Recoge reproducciones invertidas de los grabados de Gesner y de Aldrovandi, pero no parece identificarlos como la misma especie. Las imágenes especulares son normales cuando se dibujaba una placa nueva a partir de una copia impresa.
    Siguen apareciendo los nombres Corvus sylvaticus y Phalacrocorax. Queda claro que el cormorán figura como Corvus aquaticus, lo que reduce posibles confusiones. Recordemos que faltan todavía más de 100 años para el Sistema Naturae de Linneo en el que se establece la nomenclatura binomial. Los nombres latinos de las aves que figuran en la lámina tienen un carácter más o menos descriptivo, pero no siguen la norma de nombre genérico y específico que definiría el naturalista sueco.
    Grabado de Clerge a partir de un dibujo de Vaillant de la Exploration Scientifique de l'Algerie: pendant les annees 1840, 1841, 1842  por A. GUICHENOT (1850)


    Ilustración de Otto Kleinschmidt para el Naturgeschichte der Vögel Mitteleuropas de Johann Andreas NAUMANN, 1899




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